Ya que estamos en primavera, es el momento perfecto para callejear por Granada y descubrir esta ciudad. Entre cuestas, callejuelas y barrios con historia si hay algo que hace especial a esta ciudad son sus miradores. Lugares desde los que la Alhambra, Sierra Nevada o los tejados del Albaicín se ven de una forma diferente.
Ahora que llega el buen tiempo, sentarse en uno de estos miradores al atardecer se convierte en uno de los planes más bonitos que puedes hacer en Granada.
Muchos visitantes conocen los más famosos, pero también hay otros menos conocidos donde disfrutar de las vistas con más tranquilidad.
Miradores más conocidos de Granada
Mirador de San Nicolás
Si has visto alguna foto de Granada, seguramente sea desde aquí.
El Mirador de San Nicolás es el más famoso de la ciudad y ofrece una de las vistas más impresionantes de la Alhambra, con Sierra Nevada al fondo. Es uno de esos lugares donde siempre hay ambiente: músicos tocando, viajeros haciendo fotos y gente sentada simplemente disfrutando del momento.
Siempre suele estar lleno, pero aun así merece la pena. Mi momento del año favorito para ir es en invierno y primavera cuando la nieve cubre la sierra.
Mirador de San Miguel Alto
Un poco más alejado del centro, pero con una vista espectacular de toda la ciudad.
El Mirador de San Miguel Alto está situado en la parte más alta del Albaicín y desde allí se puede ver Granada casi al completo: el Albaicín, la Alhambra, el centro y las montañas de Sierra Nevada al fondo.
El paseo hasta llegar tiene su cuesta, pero precisamente por eso suele haber menos gente que en otros miradores más accesibles. Personalmente, me gusta subir en bus y bajar andando.
Cuando empieza a hacer buen tiempo la gente va al mirador a disfurtar de la puesta de sol.
Mirador de la Churra

No todo el mundo lo conoce, pero es uno de esos miradores que sorprenden cuando llegas.
El Mirador de la Churra está escondido entre las calles del Albaicín y ofrece una vista preciosa de la Alhambra. Es más pequeño y tranquilo que otros miradores famosos, lo que lo convierte en un buen lugar para parar un rato y disfrutar del paisaje sin prisas.
Miradores menos conocidos de Granada
Placeta de los Carvajales
Este pequeño rincón del Albaicín es uno de esos lugares que parece descubierto por casualidad.
La Placeta de los Carvajales tiene unas vistas preciosas de la Alhambra y el Generalife y suele estar mucho más tranquilo que lo demás miradores.
Es uno de esos sitios donde apetece sentarse un momento y simplemente observar Granada desde arriba.
Mirador de la Vereda de Enmedio
En el barrio del Sacromonte, este mirador ofrece una perspectiva diferente de la ciudad.
Desde aquí se puede ver la Alhambra y parte del Albaicín. Es perfecto si te apetece alejarte un poco del bullicio y descubrir otra cara de Granada como es el barrio del Sacromonte con sus cuevas y la Abadía.
Un plan perfecto para una tarde en Granada
Una de las mejores cosas que puedes hacer en Granada es perderte por el Albaicín y el Sacromonte sin un rumbo fijo. Entre callejuelas empedradas y casas blancas, siempre acaba apareciendo algún mirador desde el que parar y disfrutar del momento.
Si además coincide con el atardecer, la experiencia es aún más especial. La luz dorada sobre la Alhambra, Sierra Nevada y el ambiente tranquilo hacen que sea fácil entender por qué Granada enamora a quien la visita.

No solo recoge miradores imprescindibles, sino que además transmite muy bien la esencia de Granada y la magia de sus vistas