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Arnhem en 24 horas: qué ver en un viaje exprés

El pasado mes de marzo estuve en Arnhem, una ciudad de Países Bajos al lado del río Rhode y con unas cuantas cositas para visitar. Os cuento en este artículo lo que hice por allí por si algun día estáis por la zona y os apetece visitar Arnhem en 24 horas.

Hay ciudades que no estaban especialmente en tu radar y que, sin embargo, terminan sorprendiéndote. Eso fue exactamente lo que me pasó con Arnhem, una ciudad tranquila de los Países Bajos en la que pasé un día descubriendo iglesias, paseando junto al río y encontrando rincones curiosos que no esperaba.

No es una ciudad enorme ni llena de grandes monumentos, pero tiene ese encanto de los lugares que se recorren dejándose llevar por las calles.

La iglesia de San Eusebio y su torre panorámica

Uno de los lugares más impresionantes de Arnhem es la iglesia de San Eusebio, un edificio enorme que domina el centro de la ciudad.

Nada más entrar, me llamó la atención lo grande y «vacía» que estaba. Andando es imposible no pisar las tumbas del suelo y bajar a las catacumbas es todo una experiencia.

Verás un video de la historia de la iglesia y serás consciente de la de personas que han sido enterradas ahí durante años.

Pero la visita no termina dentro. Por 17€ se puede subir a la torre de la iglesia. Parece caro pero merece la pena, no solo porque cuenta con un ascensor para subir (que se agradece en torres de esa altura) sino por las vistas. Desde arriba tendrás una visión panorámica de Arnhem y algo bastante curioso: dos balcones con suelo de cristal a ambos lados de la torre. Desde ahí puedes mirar directamente hacia abajo y ver la ciudad bajo tus pies. No es para quienes tengan mucho vértigo, pero es una experiencia divertida.

Una comida tranquila en un pequeño jardín

Después de la visita a la iglesia, encontramos un sitio muy agradable para comer. Era uno de esos lugares que parecen más un pequeño jardín que un restaurante.

Tenían mesas al aire libre, bastante vegetación y un ambiente muy relajado. La comida era más bien tipo picoteo, perfecta para compartir: algo ligero, sencillo y sin demasiadas formalidades. O incluso para merendar.

Además, algo que me pareció muy curioso es que tenían juegos de mesa para los clientes, lo que le daba un ambiente muy acogedor. Además, les daban un regalo a los niños cuando se iban.

Callejeando por el centro de Arnhem

Después de comer, seguimos paseando por el centro de la ciudad. Como era el primer domingo del mes, las tiendas estaban abiertas y eso hacia que la ciudad estuviese llena de vida.

Entre los edificios que más me llamaron la atención está la Iglesia de la Cúpula (Koepelkerk), bastante diferente a las que solemos ver. Es la única iglesia de religión neerlandesa de este estilo, y su cúpula la hace fácilmente reconocible cuando paseas por la zona.

También vimos la antigua oficina de correos (Oude Postkantoor), un edificio realmente bonito que conserva ese aire elegante de la arquitectura de otras épocas.

Pero más allá de los monumentos concretos, Arnhem es una ciudad que se disfruta simplemente callejeando, descubriendo plazas, fachadas y pequeños detalles por el camino (calles como Steenstraat).

Paseo junto al río Rin

Uno de los momentos más tranquilos del día fue el paseo junto al río Rin.

Había gente paseando, otros simplemente sentados mirando el río y algunos ciclistas pasando de vez en cuando.

Es un lugar perfecto para hacer una pausa después de recorrer el centro.

La curiosa Casa del Diablo (Duivelshuis)

Antes de terminar el paseo, pasamos también por uno de los edificios más curiosos de la ciudad: la Casa del Diablo.

Su nombre ya despierta bastante curiosidad, y cuando la ves entiendes por qué. Es un edificio histórico con una fachada bastante llamativa y un aire un poco misterioso. Por lo visto, de los pocos que sobrevivió a los bombardeos de la guerra.

Hoy en día forma parte de las instituciones de la ciudad, pero sigue siendo uno de esos lugares que llaman la atención cuando caminas por Arnhem.

Un día tranquilo descubriendo Arnhem

Arnhem no es una ciudad que normalmente aparezca en las primeras listas de destinos en los Países Bajos, pero precisamente por eso tiene algo especial.

Es un lugar perfecto para pasar un día tranquilo: subir a la torre de una iglesia con vistas a la ciudad, comer en un pequeño jardín, pasear sin rumbo por sus calles y terminar el día caminando junto al río.

La ciudad cuenta con varios parques que nos quedamos con ganas de visitar como Park Zypendaal o el Park Angerenstein.

A veces, los destinos que menos esperas son los que terminan dejándote mejores recuerdos.

Y vosotros, ¿ya conocíais esta ciudad de Países Bajos?

 

 

 

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